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Somos Dependientes

enero 25, 2012

Jesús enseñaba de una forma particular. No como los escribas.

 Marcos 1:22  Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

De hecho una de las formas que tenía  Jesús para enseñar era a través de parábolas. Lo que estudiaremos a continuación es la parábola de la Vid y qué mejor ejemplo que éstas parras para reflejar la dependencia con que debemos vivir la vida: una dependencia en Jesús. Estamos tan acostumbrados a tratar de valernos por nosotros mismos, que cada paso que damos en la vida, nos alejan de esa necesidad imperiosa, que debemos sentir: “vivir la vida con la supereminente grandeza del poder de Dios actuando en nosotros”

La Vid es Jesús. Para el pueblo de Dios la Vid, no era un arbusto extraño, de hecho hasta el día de hoy se siembra y cosechan sus frutos. Así que el ejemplo de Jesús es más que permitente para enseñar ésta cosas.

Leamos las escrituras:

 Juan 15:1  Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

Juan 15:2  Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

Juan 15:3  Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

Juan 15:4  Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Juan 15:5  Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Vamos por parte (Recuerda que nuestro texto principal de estudio es Juan 15:1-5):

En el versículo 1 queda muy claro que la vid, la verdadera vid es Jesús mismo.  Comienza su parábola comparándose con la Vid verdadera, la cual se diferencia de la vid silvestre por el tipo o calidad del fruto que obtiene, siendo la silvestre de muy mala calidad.

El labrador es Dios, él es quien prepara la tierra y siembra en nosotros. Así que hasta aquí está todo claro.

En el versículo 2 menciona que todo pámpano que no lleva fruto, lo quitará y todo aquel (pámpano) que lleva fruto lo limpiará, para que lleve más fruto. Para entender este versículo analicemos y comprendamos el ciclo de vida de la vid. Me refiero al ciclo que permite a las parras obtener la uva como fruto una vez al año.

Partamos diferenciando conceptos:

 La vid o parra es un árbol que puede llegar a medir, de manera silvestre y sin que el hombre intervenga, hasta aproximadamente 30 metros. Generalmente como este árbol se requiere para obtener su codiciado fruto, se poda y no se deja crecer más allá del metro de altura. Por su parte los pámpanos son las ramas que sujetan las uvas. En muchos textos se colocan como sinónimos los términos de pámpanos y sarmientos. Esto es en parte verdad, dado que son la misma rama, pero en períodos distintos. Me explico: pámpano es la nueva rama que brota en el año, la que va floreciendo y de ella crecen las uvas. En la medida que las uvas van madurando, la parra va disminuyendo su actividad y estos pámpanos se van endureciendo, hasta que llega el tiempo de la cosecha. Desde éste punto, por sus características, el pámpano se comienza a denominar sarmientos, los cuales son podados, según sus características, para que den lugar el próximo año a que nazcan nuevos pámpanos.

 Ahora sí veamos el proceso para obtener su fruto:

  1º     Cuando todavía no es época, la parra está solo con su tronco quién más adelante sostendrá todo el conjunto. En esta época es muy importante abonar  la tierra y preparar todos los nutrientes que requerirá. Además se realiza una pre-poda de los sarmientos.

2º     Cuando avanzan los meses llega el momento de la poda. Esta es una de las etapas más importantes porque realizar una poda correcta permitirá obtener frutos de muy buena calidad.

3º     Además en ésta época se amarra la vid para darle equilibrio y guía de crecimiento.

4º     En todo este proceso no se deja de lado el abono y cuidado de la tierra.

5º     Cuando está en pleno proceso de brote, se eliminan brotes no fructíferos, dado que éstos siguen chupando savia, la cual debe ser usada en los brotes que tendrán fruta.

6º     Además, los brotes  quedarán frutos son limpiados (se recortan, se quitan hojas molestas, etc.) para que alcancen su mayor grado de esplendor, es decir, obtengan un mayor  y mejor fruto. Si no se limpian obtendrán fruto, pero no con la calidad deseada por el labrador.

7º     Pasa el tiempo y la uva poco a poco comienza a madurar, alcanzando el color y la dulzura según su tipo.

8º     Finalmente se cosechan los frutos.

9º     Luego, después de la cosecha, la actividad de la planta sigue disminuyendo para dar inicio a otro nuevo ciclo.

Ahora queda todo más claro en el versículo 2. Jesús nos dice que todo pámpano que no lleva fruto será cortado. No pueden ser partícipes de la rica savia, porque ésta pertenece a los pámpanos que sí dan frutos. Que además para que den más fruto se limpian y se cuidan para que den mejores frutos.

 Hebreos 12:4  Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;

Hebreos 12:5  y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:

Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,

Ni desmayes cuando eres reprendido por él;

Hebreos 12:6  Porque el Señor al que ama, disciplina,

Y azota a todo el que recibe por hijo.

Hebreos 12:7  Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

Hebreos 12:8  Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

Hebreos 12:9  Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

Hebreos 12:10  Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.

Hebreos 12:11  Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

En el versículo 3 Jesús menciona que nosotros estamos limpios por la palabra que nos ha hablado:

Colosenses 2:13  Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,

Colosenses 2:14  anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,

Colosenses 2:15  y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

2 Corintios 5:17  De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Efectivamente somos limpios, hemos sido constituidos justos y participantes de la gracia divina.

Romanos 11:13  Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio,

Romanos 11:14  por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.

Romanos 11:15  Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?

Romanos 11:16  Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.

Romanos 11:17  Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo,

Romanos 11:18  no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

Romanos 11:19  Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.

Romanos 11:20  Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.

Romanos 11:21  Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.

Romanos 11:22  Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.

Romanos 11:23  Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.

Romanos 11:24  Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?

En el versículo 4, continúan hablando Jesús y dice que el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, de hecho, como hemos visto, es la vid que desde la raíces alimenta a los pámpanos con rica savia. Si el Pámpano se corta, deja de recibir alimento y muere.  En el versículo 5 no deja lugar a dudas y dice que él es la vid y que nosotros somos los pámpanos y que sin él nada podemos hacer.

Juan 14:6  Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Juan 10:9  Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

Así que estimados hermanos: la vid crece y mientras dura su crecimiento los pámpanos son limpiados, se sacan sus hojas y la parra se cuida para que éstos den buenos frutos.  Así mismo el cristiano es pulido por Dios para que de mayores frutos. Eso es lo que busca Dios, que nuestros frutos no sean pocos sino muchos. Así continúa el crecimiento, cuando el fruto esté ya maduro, será el momento de la cosecha, con el retorno de Jesucristo por su Iglesia.

Lucas 21:25  Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;

Lucas 21:26  desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

Lucas 21:27  Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Lucas 21:28  Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

Lucas 21:29  También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.

Lucas 21:30  Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.

Lucas 21:31  Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

Recordemos que la vid verdadera es Jesús y nosotros los pámpanos nada podemos hacer sin él. La única manera de llevar frutos, es que él nos alimente y nos fortalezca.

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